-No mires- susurro mi amiga Flor, algo alterada. La camioneta acelero, dejando atrás una nueve de tierra y escombros. – ¿Quién era?- pregunte. –No sé, pero nada bueno puede esperarse de esa gente. Lo que mi amiga quería decir, es que la gente de poder en esta ciudad no es bien vista, porque su fortuna la consiguen de formas poco humanas. Y es mejor no meterse con ese tipo de gente, porque uno no sabe si después de eso se sigue con vida.-¡Ya llegamos!- gritamos a la par con Flor. Ella estaba pasando unos días con mi familia porque, su mamá estaba muy enferma y estaba hospitalizada.
-Despierten chicas, tienen que ir a comprar.- nos dijo mi mamá desde la puerta de mi habitación. -¡Ha!- grite, Flor hizo que las sabanas salieran volando de una patada. -Levántate- Dijo mientras se sentaba en la enorme cama. Me cambie, y salimos camino al mercado, buscando los alimentos que nos mandaron a buscar para poder cocinar.Giramos rápido la cabeza al escuchar el chirrido de las ruedas en el amplio estacionamiento del mercado. Nos sorprendimos al ver la camionera negra, la misma del día anterior. –Tengo miedo- susurro Flor. Tome su mano quedándonos petrificadasal ver que comenzaron a bajar unos hombres de la misma. Retrocedimos unos pasos lentamente, cuando se nos abalanzaron. –No las dejen ir- decía el que parecía ser el jefe. Luchamos por zafarnos de sus agarres pero todo fue inútil, gritamos por ayuda, pero era demasiado temprano y la poca gente que se encontraba en el lugar le tenía demasiado miedo a los poderosos. Cubrieron mis ojos, y lo único que escuchaba eran los gritos de Flor, me tiraron fuerte sobre algo que parecía metal. –Son demasiado chillonas, me gustaría matar a la llorona- decía un hombre mientras Flor sollozaba, -No, los jefes las quieren sanas- le contestaban con voz gruesa. ¿Los jefes? ¿Para que nos querían? Solo pienso en si saldremos con vida de esta.
Narra Flor:
-Abajo- dijo alguien, jalándome del brazo, la mordaza lastimaba mi boca. Que abran hecho con Mai, ¿estará con vida? No soportaría estar sin ella. -¿Y bien?- Dijo un hombre de voz algo joven. –Al fin llegaron- continuo otro de voz joven pero un poco más gruesa, -siempre tan ansioso hermano, mejor cálmatepodrías asustarlas-dijo el primero de forma sarcástica. –Sáquenles eso de la boca- ordeno el de voz gruesa. -¡Ham!- respiramos fuertemente ambas. Al escuchar eso me alivio el saber que Mai seguía con vida al lado mío. – ¿A quién elijes?-, -No lo sé, mmm, ambas rubias, ¿de qué color serán sus ojos?- le contesto el de vos gruesa, -mmm es verdad, sáquenles esas vendas- ordenaba el otro muchacho. Un metal roso mi cabeza y de un tirón las vendas cayeron al suelo, haciendo que la claridad del día lastimara mis ojos. Gire la cabeza, vi a Mai, estire mi mano y ella estrecho la mía. -¡Ho! Pero que te ternura- hablo el muchacho que llevaba maquillaje, -ya joder sepárense, esto no es guardería, es hora de elegir- dijo un muchacho de trenzas. Inconscientemente Mai dio un paso atrás, esto llamo la atención del muchacho maquillado,-creo que ya elegiste hermanito- dijo el muchacho de ropa ancha, -así es Tom, elijo a la de ojos claros-, -Mai- susurre al tiempo que llevaba mis manos a la boca tratando inútilmente no hablar. –Ajá, con que hablas sin permiso- trague salivaTom se acercaba lentamente hacia mí, -Bill, creo que yo también ya elegí- el seguía acercándose, cuando de repente, Mai se interpuso, -¡no se te ocurra hacerle nada!-, Tom soltó una carcajada, -Bill, hazte cargo de tu mascota- todos comenzaron a reírse mientras Tom mantenía una sonrisa de medio lado. -¡Tienes que tener más respeto a tus dueños!- decía Bill mientras la tomaba del cuello. Mai hizo una mueca de dolor que me llego a doler a mí. –P-por favor, no le hagas nada a ella, solo… Solo quiso defenderme- Tom tomo aire, se acercó a Bill, le susurro algo que no logre escuchar, me tomo del cabello y me llevo jalando hasta el interior de la casa, miraba de reojo a Mai, por suerte lo que le susurro Tom a Bill, hizo que el chico con jopo deje de ahorcarla.


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